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INMUNOLOGÍA

MADURACIÓN de LINFOCITOS y RESPUESTA INMUNITARIA

MADURACIÓN de LINFOCITOS y RESPUESTA INMUNITARIA

   Los linfocitos T y B son células que adquieren inmunocompetencia, es decir, la capacidad de llevar a cabo respuestas inmunitarias ante los estímulos apropiados. Ambos tipos se desarrollan a partir de células madre pluripotenciales con origen en la médula ósea roja. La maduración de los linfocitos B en células inmunocompetentes se completa en la médula ósea, proceso que continúa de por vida, mientras que los linfocitos T se desarrollan a partir de células pre-T que emigran de la médula ósea al timo. Aunque la mayoría de las células T se forman antes de la pubertad, la maduración de algunas prosigue durante toda la vida.

Antes de que las células T salgan del timo y las células B de la médula ósea roja, adquieren diversas proteínas de superficie características. Algunas de estas sustancias funcionan como receptores de antígenos, que son moléculas capaces de reconocer antígenos específicos. Además, las células T salen del timo como células CD4+ o CD8+, lo cual significa que poseen en su membrana plasmática las proteínas CD4 o CD8, que desempeñan funciones muy distintas.

 

   La inmunidad consiste en dos tipos de respuestas que guardan relación muy estrecha, ambas desencadenadas  por antígenos. En el primer tipo, las respuestas inmunitarias mediadas por células, los linfocitos T8 proliferan en linfocitos T que atacan directamente a los antígenos invasores. En el segundo tipo, las respuestas inmunitarias mediadas por anticuerpos o humorales, los linfocitos B se transforman en células plasmáticas que sintetizan y secretan proteínas específicas, los anticuerpos o inmunoglobulinas. Estos últimos se unen con antígenos específicos y los inactivan. Muchos linfocitos T4 se convierten en linfocitos T auxiliadores, que ayudan en las respuestas inmunitarias mediadas por células y por anticuerpos.

De algún modo, cada tipo de respuesta inmunitaria se especializa en enfrentar determinados tipos de invasores. La inmunidad mediada por células es particularmente eficaz contra:

1) microbios patógenos intracelulares, que residen en células huésped (ante todo, hongos, parásitos y virus).

2) ciertas células cancerosas.

3) transplantes de tejidos extraños.

Así pues, la inmunidad mediada por células siempre implica la participación de unas células que atacan a otras.

Por su parte, la inmunidad mediada por anticuerpos funciona en especial contra:

1) antígenos presentes en los líquidos corporales.

2) microbios patógenos extracelulares, que proliferan en los líquidos corporales y pocas veces entran en las células (principalmente bacterias).

No obstante, es frecuente que un antígeno dado provoque ambos tipos de respuestas inmunitarias.

 
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1 comentario

Anónimo -

muy bno
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