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INMUNOLOGÍA

ALERGIA (II)

ALERGIA (II)

Alergia a los ácaros del polvo:

La expresión común de "alergia al polvo" es propiamente traducida como "alergia a los ácaros del polvo". Los ácaros son los responsables de un gran número de alergias respiratorias.
Los ácaros prefieren los ambientes cálidos y húmedos y se nutren de fragmentos biológicos como por ejemplo las descamaciones microscópicas de nuestra piel. Los ácaros viven y se proliferan en abundancia (y su difusión va en aumento) en nuestras casas, y muy particularmente dentro de cojines y colchones.
Pasamos cerca de un tercio de nuestra vida en la cama, y ello significa que un tercio de nuestra vida está en estrecho contacto con los ácaros. Los ácaros no viven en bajas temperaturas ni por encima de los 1.500 metros, por lo que las vacaciones en alta montaña son muy aconsejables para estos alérgicos.

Algunas indicaciones para hacerles la vida difícil a los ácaros

Limpieza

  • Usar regularmente el aspirador (preferiblemente los dotados con filtro antiácaros)
  • Los sistemas de aire acondicionado deben ser cerrados o estar dotados con un filtro de aire que deberá cambiarse frecuentemente, al menos cuatro veces al año.
  • Para no respirar el polvo que se levanta mientras se limpia, utilizar un trapo húmedo y utilizar una mascarilla que proteja boca y nariz y, eventualmente, cubrir también la cabeza.

Decoración

  • Evitar todo objeto que pueda atrapar el polvo, sobre todo en el dormitorio. Por ejemplo: moquetas, cortinas, alfombrillas, tapicerías de tela, objetos decorativos en la pared, tapetes, cuadros y libros.

Dormitorio

  • Eliminar los colchones, cojines y fundas que contengan materiales de origen animal o vegetal como la lana, yute, cáñamo, fibras vegetales, heno, paja o crin de caballo, los cuales constituyen un cómodo nido para los ácaros.
  • Por el mismo motivo, no decorar la estancia con muebles y objetos tapizados.
  • Utilizar colchones y cojines de goma-espuma o látex, o bien recubrirlos con materiales sintéticos no porosos e impermeables para los ácaros.
  • Utilizar sábanas y cubrecamas que puedan lavarse a más de 55º: a esa temperatura el ácaro no sobrevive.

 

Alergia a los animales:

Las sustancias derivadas del pelo y la piel de los animales pueden provocar importantes alergias. Entre los animales domésticos, los gatos son estadísticamente los que más riesgo conllevan cuando viven en estrecho contacto con los habitantes de la casa.
Las reacciones alérgicas pueden comportar los clásicos síntomas respiratorios, aunque a veces también pueden aparecer severas manifestaciones cutáneas como erupciones (eritemas). Además de los gatos, también están los perros, caballos, conejos y hámsters que pueden ser responsables de las alergias.

Algunos consejos para reducir el riesgo de alergias

La consideración más obvia es que si se es alérgico a un animal lo mejor es no tenerlo cerca, aunque esto no sea siempre posible, sobre todo si se trata de un animal doméstico al que se tiene aprecio.

He aquí algunas reglas, simples pero fundamentales, a seguir para reducir el riesgo de reacciones alérgicas

  • No dejar entrar al animal en la sala de estar ni en el dormitorio.
  • Limpiar regularmente el pelo del animal y el lugar que más habita.
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